Asociación Gastronómica de amigos del Marqúes de la Media Tripa

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Las albóndigas de lentejas son una manera original de comer legumbres en cenas, por ejemplo, en las que muchas veces no nos apetece comer un plato de cuchara,  pero a las que llegamos con hambre de algo sustancioso o sabroso.

Ingredientes (para dos personas) 1 ración de grasa, 1/2 comodín de legumbres , 1/2 de pan, 1 de proteínas, 2 de verduras.

  • 2 cucharadas de harina de lentejas
  • 2 cucharadas de harina de tapioca
  • 150 cm3 de agua
  • 2 yemas
  • 1 cucharada de cebolla rallada
  • Sal, pimienta en polvo

Para la salsa:

  • 4 tomates
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • pimentón dulce, cominos en polvo, curry, sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

Disolver la harina de lentejas en el agua fría. Poner a cocinar durante 10 minutos, retirar, agregar las yemas, la cebolla, la sal y la harina de tapioca. Formar las albóndigas, Si es necesario, añadir pan rallado hasta que sean manejables. Una vez formadas, se hornean en el microondas a máxima potencia durante 3-4 minutos.

Para hacer la salsa, se pica la cebolla y se pone a pochar tapada con dos cucharadas de aceite. Cuando empieza a estar transparente se añade el tomate picado con los ajos y las especies. Se deja hervir hasta que el tomate reduce. Cuando quedan pocos minutos para acabar, se añaden las albóndigas.

Variaciones:

Las albóndigas se pueden freir directamente y servir calientes o acompañadas con humus (ya sabemos que las diferentes legumbres se complementan muy bien entre sí, produciendo proteínas de primera calidad)

Pifias:

Si cueces las albóndigas en la salsa dentro de la thermomix sin poner la mariposa, se te harán puré la mayoría como a nosotros (un puré muy rico, pero que no eran albóndigas, así que hemos tenido que rapiñar una foto por ahí. Cuando salgan más bonitas cambiaremos la foto, que ya sabéis que los artículos del blog tienen vida propia ).

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Escrito por polillaculinaria On marzo - 9 - 2011 Destacados Recetas

El salmón ahumado es un ingrediente estupendo a la hora de hacer ensaladas, ya que muy poca cantidad de proteínas le da sabor a gran cantidad de hoja verde (algo muy utilizado por algunos restaurantes, todo hay que decirlo). Además, combina maravillosamente con muchas de las cosas que generalmente echamos en la ensalada para “enriquecerla”, como el huevo o el queso fresco, pero también los espárragos o incluso los encurtidos.

En esta ocasión hemos utilizado:

Ingredientes: Para cuatro personas (1 ración de proteínas, 1/4 de leche, 1/4 de grasa y 2 de verduras).

1 bolsa grande de ensalada tipo “gourmet” (sí, somos así de vagos, qué le vamos a hacer).

4 kumatos.

60 g de salmón ahumado.

2 huevos duros.

1 porción de queso de Burgos.

2 cucharadas de Ligeresa.

1 cucharadita de mostaza a la antigua.

Sal.

Preparacíon:

Se corta el salmón en trocitos pequeños, y se echa, junto con el resto de ingredientes troceados en un bol grande. Se mezclan aparte dos cucharadas de ligeresa con la cucharadita de mostaza y un poco de sal, y con eso se aliña.

Variaciones:

A Esther le gusta hacer una salsa distinta para este tipo de ensaladas, rallando tomate, echándole una cucharada de aceite de oliva y picándole a esta salsa un poquito de salmón ahumado, lo que resulta bastante interesante, porque el sabor del salmón se extiende muy bien. Además, si se le añaden unos croutons, aumenta su poder saciante (porque lo que cruje, sacia) y puede constituir un plato completo (ya que al incluir varios tipos de raciones aumenta también su poder saciante). En otro orden de cosas, y haciéndolas todavía más alimenticias, estas ensaladas también resultan muy adecuadas de relleno de tortillas de maíz o trigo.

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Escrito por polillaculinaria On marzo - 2 - 2011 Destacados Recetas

Visto el éxito obtenido con el post con las explicaciones sobre los fundamentos de la “secta Garaulet” , espero que estos consejos os ayuden a sobrellevarla de la mejor manera posible.

1. Las salidas y los acontecimientos sociales: Tener vida social es necesario, y la segunda vez que uno dice que “no” a una actividad social porque “está a dieta”, empieza a plantearse abandonar la misma. El método Garaulet propone que no digamos que no, que vayamos y lo hagamos lo mejor posible. ¿Como?, pues, sobre todo, y desde luego, no comiendo nada que no nos apetezca realmente o que no “nos merezca la pena las calorías”, pero también, programando las salidas, es decir, si vamos a salir a cenar, comiendo a medio día las raciones que razonablemente tendremos menos oportunidades de comer fuera (lácteos, fruta, verduras)  reservando los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas para la salida. Sin embargo, es muy importante que no nos saltemos comidas, ya que si nos saltamos la comida de mediodía, llegaremos con más hambre y ansiedad a la cena, devorando y consumiendo sin placer mucho más de lo que deberíamos.

2. Los aperitivos y copas. Una cerveza tiene 200 calorías. Una copa de vino tiene 50 calorías, “chispa” más, y además queda mucho más “chic” en tu mano que la cerveza que bebes directamente del tercio. ¿Realmente te apetece tanto esa cerveza?. Por supuesto, si no te apetecen mucho ninguna de las dos, una estupenda cocacola light hará que reserves tus calorías opcionales o capricho para la tapa. A la hora de tomar un cubata, lo mismo. Puede que se te haga raro pedirlo con cocacola o fanta light, pero ya tienes bastante con gastar calorías vacías con el alcohol, no tienes ganas de malgastarlas en un refresco que ni siquiera vas a saborear.

3. Las tapas. NO solo de caballitos y marineras vive el hombre, también existen las mar y tierras (alcachofas con anchoas, perfectamente contabilizables como verdura y proteínas, te tocan 4-5 por cada ración de proteínas), una estupenda tapa de  zarangollo puede que lleve más grasa que la que tú le echarías, pero siempre será mejor que unos tigres o unos flamenquines, y desde luego, una tapa de jamón o de lomo se contabiliza como proteínas. (Huye como de la peste de las

patatas fritas. Son tus enemigas mortales.

4. Los caprichos.  Hay días que necesitamos un donut. O un trozo de chocolate. O incluso un trozo entero de tarta. Pero muchas veces tratamos de enmascararese capricho con otros, de menor cuantía calórica, que en el fondo no nos satisfacen. La cruda realidad es que al final acabamos habiendo consumido más calorías de las quenos hubiera costado nuestro capricho, nerviosos y francamente insatisfechos. Si necesitas un donut y te merece la pena porque un donut es lo que necesitas, cómetelo. A la larga será mejor para ti. Pero no te comas nada que no sea exactamente lo que quieras, no comas calorías extra que no te satisfagan plenamente (y eso es un gran consejo para cualquiera). Eso sí, una vez comido, sin remordimientos. El remordimiento hace que el cuerpo genere cortisol y que almacene mucho más eficientemente lo que se come en forma de grasa, así que, como tantas otras cosas, es nuestro enemigo.

5. Las comidas entre horas o las comidas compulsivas.  Si eres de los que tienden a comer entre horas o de forma compulsiva (es decir, sin extraer placer realmente de lo que haces, simplemente porque te tranquiliza de alguna forma), ten siempre preparadas en casa cosas que puedas comer de forma libre (pepinillos, cebolletas en vinagre, espárragos, pimientos de piquillo, zanahoria a trocitos, pepino) o moderada (fruta cortada y pelada, yogures desnatados) y evita que haya nada de lo que te pueda apetecer en un momento de estrés. Si de verdad necesitas ese cuadro de chocolate, tendrás la energía necesaria para ir a la tienda y comprarlo, no te preocupes, pero si lo tienes en casa es mucho más probable que te autoconvenzas de que lo “necesitas”.

Una de las cosas buenas de esta dieta es que no tiene efecto “rebote”. Si un día nos pasamos por lo que sea, no vamos a engordar por eso esa semana. Probablemente, si el resto de los días lo hemos hecho bien, adelgacemos igual, aunque no tanto que si no nos la hubiéramos saltado. Y lo mejor es que probablemente, el habernos saltado la dieta (con cabeza), nos ayude a seguirla el resto de la semana, en parte por el hecho de tratar de enmendarnos, y en parte por la disminución de la ansiedad que supone saber que, en el fondo, no pasa “nada”.

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 17 - 2011 Miscelanea

Otra vez vuelvo a plagiar a mi cuñado desde el foro, esta vez para contar la continuación del botillo y un plato estupendo, barato, contundente y perteneciente a lo mejor de nuestra tradición.

Dice mi cuñado…

Con cualquier caldo de carne, el del botillo que antes os he presentado, o el de un cocido, por ejemplo, podemos preparar unas sopas de ajo que harán entran en calor hasta a un esquimal. Eso sí, recomendable tomarla por parejas, o al menos que la parienta esté costipada.

Cazuela de barro, dientes de ajo a rodajitas hasta que os aburráis a pelarlos. Buen chorro de aceite de oliva, y en frío echar los ajos. Poner a fuego medio, e ir dando vueltas hasta que se comiencen a dorar, sin pasarse que cogen mal sabor. Apartar los ajos, y en ese aceite, freir todas las rebanadas de pan que os quepan en la cazuela en una capa. Freir el pan en ese aceite. Una vez frito, añadimos el caldo previamente calentado y a pique de hervir, añadimos los ajos fritos, y a hervir todo un cuarto de hora.

Cuando falten 5′, esclafar un huevo por comensal en la cazuela. Servir bien caliente. DE-LI-CIO-SAS.

Traduciendo a Garaulet;

Ingredientes (para dos personas): ajos, 120 gramos de pan en rebanadas, 2 huevos, caldo desgrasado del botillo, el cocido u otro guiso de fuerte sabor, 4 cucharadas de aceite.

Eso serán 2 raciones de pan, 1 de proteína y 2 de grasa por persona. Obviamente, es más fácil hacer este guiso para cuatro personas (se reparte mejor la grasa), pero  hay un truquillo, que es echar un poco más de aceite (convenientemente medido) y luego medir el aceite que queda en la sartén, que obviamente no hemos gastado, y restárselo al que echamos.

En estos días de frío, no me digáis que no apetecen platos así ;)

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 10 - 2011 Destacados Recetas

Dice mi cuñado en el foro, y no me resisto a compartir con vosotros aquí donde tiene más visibilidad:

Me encantan estos ancestrales platos recios del norte de España, no tengo remedio. Nombres tan sugerentes como el cocido lebaniego, montañés, maragato, el pote gallego, el marmitako… De entre ellos destaca por original el Botillo.

En la comarca leonesa del Bierzo se estila un tipo de embutido que se hacía con todo lo que quedaba de la matanza cuando se había hecho lo de “categoría”. Huesos, puntas de rabo, retales… todo ello bien adobado con pimentón se metía en una tripa gruesa, como la de las sobrasadas, y se colgaba de las colañas de las casas.

botillos colgados

Con semejante “carga de profundidad” se hace un caldo, y con este caldo un guiso que resucita a los muertos. Yo lo he hecho varias veces, todas con éxito (ningún comensal tuvo que acabar en Urgencias), así que por si a alguien se le ocurre perpetrarlo, ahora que todavía hace fresco, os paso la receta que he usado.

Ingredientes:
.- 1 botillo (no suele haberlos, so pena que haya alguna charcutería buena, pero en supermercados bien surtidos lo suelen tener en semiconserva).
.- col
.- patatas
.- chorizos ahumados de León o similares.

Preparación:
Se echa el botillo (con cordel y todo, qué leches) a una perola alta con bastante agua. Se hierve a fuego pausado durante un par de horas. Sacar el botillo y reservarlo.
En ese caldo echaremos los chorizos, la col y las patatas, y prepararemos un guisote al gusto de sal, una media hora hirviendo. Una vez listo se separan los chorizos por un lado, y el caldo y la verdura por otro. Se sirven los platos con verdura, y una fuente con el botillo troceado y los chorizos al centro, para que cada cual se sirva al gusto. Bien caliente, por favor, y regado con buen vino tinto. Un plato sencillísimo de preparar, lo más complicado es conseguir el botillo. Eso sí, hacerlo solo días de frío.

Oyes, el caldo que sobre (por eso es bueno echar agua a tope al hervir el botillo), guardadla que viene cojonuda para una receta de sopas de ajo que harían llorar a vuestros abuelos de ricas que salen, que os paso en un rato.

La verdad es que esta vez ha hecho un artículo redondo, al que poco puedo añadir yo.

Como de costumbre, podemos adaptarlo a la dieta Garaulet, con una ventaja: tanto col como patatas saben como carne, de hecho, el botillo, incluso después de cocer durante horas, sigue siendo muy fuerte para muchos paladares. La col es libre, el caldo (una vez desgrasado, también), te tocan 90 gramos de patata por ración de pan y si quieres gastar calorías extra, el botillo lo puedes contar como si fuera chorizo, 30 gramos 1 ración de proteínas y 70 calorías. (yo prácticamente sólo lo probé para saber como sabía, con la col quedé asombrosamente llena). Eso sí, todos sabemos que la col tiene efectos secundarios…

PDT: El botillo se puso “de moda” a raíz de un programa de radio en el que un locutor se declaraba ferviente admirador suyo, pero no me acuerdo de quién.

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 9 - 2011 Destacados Recetas

Siguiendo en nuestro empeño en demostrar que se puede comer de dieta y no por ello renunciar a disfrutar de la comida como lo que es, uno de los mejores placeres de la vida, os ofrezco la receta de lo que nos ha cocinado hoy Esther. Como ya sabéis, en la dieta Garaulet, un día a la semana es obligatorio comer pasta, y esta receta es perfecta para esos días.

Aspecto de los espaguetis una vez puestos en la mesa, preparados para comer


Para tres personas (2 raciones de proteínas, 2 raciones de pan, 1/2 ración de grasa)

Trompetas de la muerte

Ingredientes:

3 filetes de pechuga de pollo (para 180g cocinados habría que poner unos 210g crudos)

1 lata de champiñones (250g)

boletus y trompetas de la muerte deshidratadas (pueden conseguirse en el Makro)

salsa de soja

180 g de pasta

aceite, pimienta, sal, vinagre de módena (opcional)

Preparación:

Antes de todo, se ponen a remojar las setas deshidratadas. Estas variedades no necesitan mucho tiempo, así que el tiempo que transcurra mientras hacemos lo demás será suficiente para una rehidratación completa.

Se ponen a cocer los espaguetis y cuando estén hechos, se cuelan y se reservan.

Se pican las pechugas junto con los champiñones de la lata. El picado se fríe con dos cucharadas de aceite y se le añade sal y pimienta, cuando la pechuga se ve ya blanca, se le echan las setas y parte del agua del remojo, sin apartar del fuego. Finalmente se añade la salsa de soja, el vinagre de módena (opcional) y los espaguetis y se acaba de saltear todo junto.

Variaciones: Hoy Esther se ha equivocado y ha confundido la salsa de soja con el vinagre de módena. Lo que podría haber sido una pifia se ha convertido en un hallazgo que aporta un nuevo matiz al plato.

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 8 - 2011 Destacados Recetas