Asociación Gastronómica de amigos del Marqúes de la Media Tripa

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Esta tarde he desempolvado el fichero de recetas de cocina de mi abuela paterna. Fue una gran cocinera, y mi abuelo tuvo el buen criterio de poner por escrito todas sus recetas, y yo he tenido el honor de conservarlas como oro en paño.

Poco a poco me he propuesto compartir con todos el magnífico recetario de una gran mujer, mi abuela María. Sirva pues de homenaje a su memoria.

LENTEJAS CON TOMATE (para 4 personas)

600 gramos de lentejas, 1 decilitro escaso de aceite, 3/4  de kilo de tomates, 1 cabeza de ajos, 1 cebolla mediana, 1 loncha de jamón, sal y pimienta blanca.

Se remojan las lentejas desde el día anterior. Se ponen a hervir con todos los ingredientes excepto los tomates, el aceite y media cebolla, con los que se hará una salsa fina de tomate.

Cuando las lentejas estén blandas, se escurren y se colocan en una fuente refractaria. Se cubren con la salsa de tomate, y se meten unos minutos a horno fuerte. Para servirlas, se adorna la fuente con pan frito y el jamón troceado fino y salteado en aceite.

LENTEJAS A LA ALEMANA (para 4 personas)

600 gramos de lentejas, 250 gramos de cebolla, 100 gramos de jamón, 50 gramos de margarina, 1/4 de litro de caldo, harina, mostaza y sal.

Se remojan las lentejas desde el día anterior. Se dejan cocer con agua, unos cascos de cebolla, sal y laurel. Aparte, se doran con la margarina 100 gramos de cebolla, el jamón partido en cuadraditos y la harina, incorporándose el caldo, y después la mostaza.

Una vez escurridas las lentejas, se añade la salsa, se vuelve a calentar todo y se sirven.

Buen provecho.

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Escrito por PeJota71 On marzo - 21 - 2011 Destacados Recetas

Legumbres, un regalo para los sentidos

 

Esta soleada mañana de Marzo, algo ventosa para hacer honor al refrán, vamos a hablar de un ingrediente tan antiguo como tradicional, las legumbres.

De toda la vida, cuando buceas en los rincones más lejanos de la memoria, y nos acordamos de nuestras abuelas (q.e.p.d. las mías), recordamos esos pucheros de hierro esmaltado en marrón, borboteando toda la mañana un aromático guisote, cuyo principal ingrediente siempre era una o varias legumbres: potajes, lentejas, cocidos, empedrados, fabadas… Pues en nuestras manos está el que no se pierdan esas ancestrales recetas, que con sencillos y baratos ingredientes elaboraban guisos capaces de alegrarte el día sólo con asomar la nariz a la cocina.

Empecemos por la más pequeña y humilde de las legumbres: la lenteja. Redondita, de forma biconvexa y color que va desde el verde hasta el pardo oscuro. Solamente hervidas con sal dan un sabor muy agradable al caldo. Hay muchas variedades, pero para mi gusto, la reina de las lentejas es la más pequeña y humilde, la pardina.

Lentejas pardinas

En este momento, indicar que nuestra España ha sido y es un gran productor de legumbres, a cual más sabrosa. Rompamos pues una lanza en favor de los ingredientes tradicionales, porque con el mundo globalizado en el que nos ha tocado vivir, el 90% de las legumbres que encontramos en cualquier comercio, si nos molestamos en leer la letra pequeña, veremos que su procedencia es tan variopinta como los EE.UU., Canadá, Argentina, México, etcétera. Y no son malas legumbres, pero hay diferencia, y os invito a hacer la prueba.

Las legumbres nacionales no son caras, pero lo que sí que es cierto es que cuesta encontrarlas. Os animo a que lo hagáis, y cuando déis con una fuente de suministro (que las hay, y probablemente más cerca de vuestra casa de lo que pensáis), aprovechéis y llenéis la despensa. La legumbre es duradera, y os recompensará con deliciosos platos.

Simplemente, probad a hervirlas, previo remojado de 24 horas, con un trozo de tocino fresco, otro de chorizo oreado, un par de hojas de laurel, dos dientes de ajo enteros sin pelar, y punto pelota, en olla normal, un par de horas a fuego lento, que de tiempo a que su aroma impregne la cocina. Deliciosas.

Sigamos con los garbanzos, legumbre protagonista de uno de los platos estrella de la gastronomía patria, el cocido. Yo creo que hay tantas variedades de cocido como formas diferentes de tomar el café en nuestra piel de toro. Madrileño, montañés, lebaniego, maragato, levantino…

Garbanzos pedrosillanos

Mi garbanzo favorito es el pedrosillano, natural de Pedrosillo el Ralo, provincia de Salamanca. Es de todos, el más pequeño, pero también el de más intenso sabor. No se despellejan prácticamente, a diferencia del garbanzo lechoso, y, al igual que lo que comentaba con sus hermanas pequeñas, las lentejas, merece la pena buscarlos con “pedigrí”, del mismo Pedrosillo el Ralo, o de sus alrededores.

Otro de los grandes de entre los garbanzos es el originario de Fuentesaúco. Ya lo dice el refrán: “El garbanzo y el ladrón, de Fuentesaúco son”.

Algo más grandes que los pedrosillanos, pero para nada tan enormes como los lechosos, también son unos garbanzos estupendos, de sabor más suave, y también muy resistentes al despelleje, fenómeno que al menos a mí ( y a los niños en general) me resulta muy desagradable.

Garbanzos de Fuentesaúco

Con cualquiera de sus variedades podréis lograr platos contundentes, o que también cumplan con los postulados de la secta G. Todo es cuestión de ver qué se les añade en la olla. Son menos sabrosos que las lentejas en una cocción a solas, por eso se les suele acompañar de una mayor panoplia de verduras, carne y chacina.

Y, finalmente, las judías, habichuelas, fabes, fabas, judiones, o como mi padre me decía cuando era un enano, “cajicas de música”, en clara referencia a los efectos secundarios de toda legumbre que se precie.

“Grandes de España”, los judiones de la bella localidad de Barco de Ávila (excursión recomendable, y pedirse unos judiones con matanza en cualquiera de los restaurantes del lugar puede ser origen de la más gloriosa tarde de vuestra vida) son quizá las legumbres más sabrosas “per se” que me he tropezado en mis casi cuarenta años. Con un arreglo de fabada de esos al vacío simplemente (admite añadir una cebolla troceada y unas hebras de azafrán) tienes para derrotar a Sansón y los filisteos de una tacada.

Las judías pintas, más menudas que los judiones, y con ese aspecto tan característico, tienen un sabor menos recio que ellos, por lo que dan mucho más juego a la hora de combinarlas con verduras y chacinas diversas.  En ensalada están deliciosas, y con verduras y un poco de chorizo son un plato muy sabroso sin un enorme aporte calórico, que es lo que quizá más miedo pueda dar a los que están obsesionados por el peso.

Finalmente, las fabes de asturias, una variedad muy curiosa, endémica de las asturias, que se caraceriza por su práctica ausencia de curva (forma de riñón), clasíca de las judías. Su gracia, más que en el sabor (que lo tiene, por supuesto, pero es muy suave), está en la textura. No soy capaz de explicarla con palabras, tenéis que probarlas, es… diferente y muy agradable.

Tras este sencillo artículo, solo me queda animaros a que busquéis legumbres “legítimas”, y que os atreváis a investigar y experimentar con ellas. No os defraudarán.

Buen provecho.

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Escrito por PeJota71 On marzo - 20 - 2011 Destacados Materia Prima

Las albóndigas de lentejas son una manera original de comer legumbres en cenas, por ejemplo, en las que muchas veces no nos apetece comer un plato de cuchara,  pero a las que llegamos con hambre de algo sustancioso o sabroso.

Ingredientes (para dos personas) 1 ración de grasa, 1/2 comodín de legumbres , 1/2 de pan, 1 de proteínas, 2 de verduras.

  • 2 cucharadas de harina de lentejas
  • 2 cucharadas de harina de tapioca
  • 150 cm3 de agua
  • 2 yemas
  • 1 cucharada de cebolla rallada
  • Sal, pimienta en polvo

Para la salsa:

  • 4 tomates
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • pimentón dulce, cominos en polvo, curry, sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

Disolver la harina de lentejas en el agua fría. Poner a cocinar durante 10 minutos, retirar, agregar las yemas, la cebolla, la sal y la harina de tapioca. Formar las albóndigas, Si es necesario, añadir pan rallado hasta que sean manejables. Una vez formadas, se hornean en el microondas a máxima potencia durante 3-4 minutos.

Para hacer la salsa, se pica la cebolla y se pone a pochar tapada con dos cucharadas de aceite. Cuando empieza a estar transparente se añade el tomate picado con los ajos y las especies. Se deja hervir hasta que el tomate reduce. Cuando quedan pocos minutos para acabar, se añaden las albóndigas.

Variaciones:

Las albóndigas se pueden freir directamente y servir calientes o acompañadas con humus (ya sabemos que las diferentes legumbres se complementan muy bien entre sí, produciendo proteínas de primera calidad)

Pifias:

Si cueces las albóndigas en la salsa dentro de la thermomix sin poner la mariposa, se te harán puré la mayoría como a nosotros (un puré muy rico, pero que no eran albóndigas, así que hemos tenido que rapiñar una foto por ahí. Cuando salgan más bonitas cambiaremos la foto, que ya sabéis que los artículos del blog tienen vida propia ).

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Escrito por polillaculinaria On marzo - 9 - 2011 Destacados Recetas

Lentejas (Lens culinaris)

“Haz, por favor, una prueba con tus siervos durante diez día. Dénsenos legumbres por comida y agua por  bebida, después, compárese nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen los manajares del rey, y trata a los siervos con arreglo a lo que veas”

Daniel 1 v12-13

Las lentejas acompañan al hombre mediterráneo desde los albores de la civilización. Los primeros restos de los que se tiene constancia han sido hallados en Siria y tienen una antigüedad fechada en torno a los 11000 años. Se considera que las lentejas, como la avena, son originarias del Medio Oriente (La llamada “Creciente Fértil: Turquía, Anatolia, Siria), donde todavía se les puede encontrar en estado silvestre. Los primeros indicios de su cultivo se habrían encontrado en la zona de Israel y se corresponderían con una antigüedad de unos 7000-9000 años, constituyendo una de las primeras plantas en ser cultivadas.

Los principales países productores mundiales son Turquía y la India, y se consumen principalmente en Europa, cuenca mediterránea y Oriente.

La lenteja es un alimento con una alta concentración de nutrientes. Los hidratos de carbono son los más abundantes y están formados fundamentalmente por almidón. Sus proteínas vegetales, aunque en buena cantidad, son incompletas, puesto que son deficitarias en metionina (aminoácido esencial). No obstante, si se combinan las lentejas con cereales como el arroz, alimentos ricos en dicho aminoácido, se convierten en proteínas de alto valor biológico, equiparable a las que aportan los alimentos de origen animal. El contenido en lípidos es muy bajo. El aporte de fibra, aunque importante, es también inferior al de otras leguminosas.

En cuanto a vitaminas, son ricas en B1, B3 y B6  y no  tanto en ácido fólico. Destacan en su composición el zinc y el selenio, pero sobre todo en hierro, aunque se absorbe peor que el contenido en alimentos de origen animal por presentarse en forma ferrosa (se absorberá mejor en guisos ácidos). Por su alto contenido en selenio son antioxidantes y protectoras frente a los radicales libres, responsables del envejecimiento y algunos cánceres.

Tabla de composición nutritiva (por 100 g de porción comestible).

Energía (Kcal) Proteínas (g) Grasas (g) Hidratos de carbono (g) Fibra (g) Hierro (mg)
312,8 23,0 1,7 54,8 11,2 8,2
Zinc (mg) Potasio (mg) Calcio (mg) Vit. B1 (mg) Vit. B2 (mg) Vit. B6 (mcg)
3,7 670,0 36,0 0,47 0,22 0,7


Variedades:

  • Rubia castellana o reina: de color verde claro y de tamaño bastante grande. Es de tamaño regular y es la lenteja que más se consume en nuestro entorno.
  • Rubia de Armiña: se diferencia de la anterior, en que es de mayor tamaño y de menor consumo.
  • Verdina: es de pequeño tamaño.
  • Pardina: es de pequeño tamaño, pero un poco más grande que la verdina. Se consume sobre todo en conserva. La pardina y la verdina, se cuecen rápido, por lo que resultan muy cómodas para preparar estofados de lentejas en poco tiempo.
  • Beluga: Pequeñas, redondeadas y negras, deben su nombre a su parecido externo con el caviar. Su bonita presentación ha hecho que se pongan de moda en los últimos tiempos y que, aunque sean difíciles de encontrar en el mercado, se vean frecuentemente en los platos de muchos chefs.
  • Urad dad: lentejas blancas procedentes de India, con un alto contenido en proteínas.
  • Verde du Puy: Lentejas bajas en almidón, con aroma a nuez y procedentes de Auvernia. Han sido llamadas también “el caviar de las lentejas”, nombre que disputan con las Beluga
  • Crimson o Canadiense: Una lenteja turca que se cuece en 10 minutos y resulta excelente para purés
  • Red Chief: Lenteja egipcia muy consumida en Pakistán donde se conoce como Masoor Dahl

Consumo: Germinadas, en  ensaladas, estofadas en guisos y potajes. Su harina en tortas, y papadums  (haciendo el artículo he econtrado un muy buen artículo sobre ellos enhttp://www.gastronomiaycia.com/2010/12/06/papadum/salsas )

Curiosidades sobre las lentejas:

La lenteja, que viene de la palabra latina lenticula, fue uno de los alimentos predilectos en Egipto. De Egipto pasó a Roma y fue muy apreciado por los poetas antiguos. Así, Virgilio la alabó en sus Geórgicas y Marcial en sus Epigramas. El naturalista Plinio, que lo sabía todo con una ingenua suficiencia, remarca que hay dos tipos de lentejas: una más redonda, más pequeña y más negra, y otra de la forma de una lenteja ordinaria, definición que me parece traída por los pelos por su obviedad. Pero Plinio, quien además de pretender saberlo todo, se lo creía todo, loa las grandes virtudes nutritivas de la legumbre y añade, con cierto misterio, que “las lentejas tienen el inconveniente que perjudican la visión”.

Parece ser que, según los clásicos, la lenteja era el plato principal de las cenas funerarias pues tenían una curiosa condición, según Apiano de Alejandría, que fue recaudador de las contribuciones romanas en su país y escribía con la prosa metálica y antipática del hombre que maneja demasiado dinero: “Al comer lentejas de Egipto, el hombre se vuelve alegre y divertido”. En opinión de Apiano, esta virtud de alegrar a los deprimidos, llorones y desesperados fue la que incitó a los romanos a servirlas durante las cenas de duelo familiar.

En Italia, en la actualidad,  se comen el último día del año, en la cena de Nochevieja. Según parece, cuantas más cucharadas de lentejas seas capaz de comer durante las campanadas de fin de año, más dinero entrará en tu bolsillo en el año que comienza.

Leyendas negras sobre las lentejas (from www.legumechef.com):

Los auténticos enemigos de las lentejas fueron los médicos medievales. Efectivamente, aquellos sabios creían que las lentejas provocaban epilepsia y locura, creencia que casi ha perdurado hasta nuestros tiempos. Las necedades que los galenos de las facultades de los siglos XVII y XVIII llegaron a decir sobre las lentejas podrían figurar en una antología del disparate. Aquel sabelotodo, Gabriel Alonso de Herrera, en su libro Obra de Agricultura (Alcalá 1513), afirma que las lentejas “son frías y secas, engordan una sangre melancólica, producen malas digestiones y son espantosas para aquellos aquejados de epilepsia”. Como males menores, según Alonso de Herrera, producen dolor de cabeza y, sobre todo, acarrean pesadillas espantosas. Dañan la vista, producen estreñimiento -en particular si han sido cocidas con agua de lluvia- y convierten a los hombres más viriles en melindrosas féminas.

Igualmente, el doctor Luis Lobera de Ávila, que fue médico de cabecera del emperador Carlos V y lo acompañó por toda Europa, literalmente delira al iniciar en su Banquete de nobles caballeros (1530) el capítulo de las lentejas: “Las lentejas comidas en mucha cantidad y durante mucho tiempo, son melancólicas y producen lepra”. Y todo esto, que no son más que dislates, sin el menor fundamento, la ciencia antigua lo aceptó al pie de la letra.

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 3 - 2011 Materia Prima

Injustamente relegadas durante años como un alimento “para pobres”, las legumbres aparecen cada vez más en todo tipo de estudios dietéticos como, junto al aceite de oliva, el auténtico secreto de la tan famosa “dieta Mediterránea”.

Las legumbres pertenecen a la tercera familia más numerosa de plantas con flores (después de las orquídeas y las margaritas) y a la segunda más importante en la dieta humana, después de las gramíneas o cereales. Su alto contenido en fibra, sus proteínas vegetales, que se convierten en proteínas de primera calidad con las mezclas acertadas, su alto contenido en vitaminas del complejo B, sus minerales esenciales, y los oligoelementos que aportan serían una razón suficiente para que su uso fuese indispensable en nuestra cocina. Sin embargo, y no contentas  con eso, aportan sabores delicados y texturas extraordinarias además de una inusitada variedad que no resulta evidente para aquellos acostumbrados a consumirlas sólo en potajes y estofados.

Existen unas 20 especies diferentes de legumbres cultivadas a gran escala con numerosas variedades:

  • Oriundas de Europa y el suroeste asiático: garbanzo, lenteja, guisante, haba, altramuz, alfalfa
  • Oriundas de India y Asia oriental: Soja, mungo, urad dal, azuki, rice bean, moth bean, frijol de palo, almorta, chimbolo, judía con alas
  • Oriundas de África: Frijol de ojos negros o de vaca, chufa africana o bámbara.
  • Oriundas de América Central y del Sur: judía, frijol de media luna, tepari, judía corredora, cacahuete

Curiosamente, su alto contenido en proteínas es resultado de su simbiosis con determinadas bacterias del género Rhizobium que se alojan en sus raíces y fijan el nitrógeno atmosférico, facilitándoles la síntesis de aminoácidos , y por ende, de proteínas. Esto también es la razón por la que su cultivo es tan interesante en suelos pobres o empobrecidos, que pueden verse francamente mejorados por este.

El gran problema de las legumbres son las flatulencias cuyo consumo suele causar y los antinutrientes y alergenos alojados en ellas de forma natural. A la presencia de antinutrientes en las legumbres, el ser humano ha reaccionado con eficacia, ideando maneras de eliminarlos (manteniendo en remojo previo a su elaboración muchas de ellas), neutralizarlas  desnaturalizándolas (con horneados y cocciones), o simplemente eliminándolas de forma selectiva, durante generaciones y generaciones de selección de cultivos.  Contra la flatulencia, tanto el remojo prolongado como la adición de estimulantes de la digestión como el comino (los gases se producen por un exceso de oligosacáridos sin digerir que llegan al intestino grueso y son pasto de las bacterias que viven ahí naturalmente) suelen ser un remedio bastante efectivo.

Algunas legumbres se pueden almacenar durante años, lo que ha sido de gran utilidad para muchas civilizaciones, epero el almacenamiento prolongado hará que las legumbres pierdan algunas notas de sabor típicas y acumulen notas rancias.

(Para hacer este artículo he utilizado extractos de La cocina y los alimentos, de Harold McGee, el profeta para Serge)

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 2 - 2011 Destacados Materia Prima

Hoy seguimos comiendo de régimen y le ha tocado el turno a las lentejas, una legumbre muy interesante que es digna de que le dediquemos un post propio en cuanto a ingredientes (queda apuntada en la interminable “to do” list)

Como saben bien los de la “secta”, las lentejas, como otras legumbres, pueden contarse  como proteínas o como pan. 30 gr en seco corresponderán a una ración “comodín”.

Para 3 personas

El puré de verduras y lentejas de Esther.

Ingredientes:

1 cebolla

2 ramas de apio

2 puerros

5-6 zanahorias

4-5 dientes de ajo

180 g de lentejas

un trozo de hueso de jamón (carnudo)

chorizo de cocinar (un trozo pequeño, que lo vamos a despreciar ;) )

pimienta en grano, laurel, sal

Preparación:

Previamente se remojan las lentejas durante unas 8 horas o así. (Clásicamente, desde la noche anterior)

Se mete todo en la olla exprés, se cierra, se mantiene al fuego hasta que suben las dos rayas y se mantiene al mínimo unos 20 minutos (sin que bajen las dos rayas). Se pueden servir así, o hacer un puré con 30gr de lentejas por persona (equivale a medio cubilete de los de Marta), la verdura y 30 gr de jamón por persona (realmente muy rico), y dejar las lentejas para el segundo día.

Variaciones:

Las lentejas son un plato muy agradecido. Simplemente echando lentejas, pimienta, laurel, sal y un poco de chorizo ya salen bastante ricas, y hay gente que incluso prescinde del chorizo y las disfruta así.

Para mejorar su calidad nutritiva y que el hierro que presentan se absorba mejor, es útil añadir un chorrito de vinagre, que disminuirá el pH del guiso, propiciando que el hierro se oxide y se asimile mejor.

Pifias:

Es un plato fácil, pero yo he tenido doscientas pifias con él. Especialmente en lo que se refiere al uso de la olla exprés y la cantidad de agua que necesitan. Eso es algo que acaba dando la experiencia, pero, la verdad, mejor es pasarse que no llegar. (El agua debe cubrirlas abundantemente)

Pdt: Esther me apunta que no había puesto su autoría en la idea del puré y en la receta misma. Por supuesto, ella es la artífice y la auténtica responsable de todo el peso que estamos perdiendo sin renunciar al sabor ni a la buena cocina. También me apunta que cuando no está a régimen le echa bastantes menos verduras a las lentejas, y un poco más de chorizo, morcillas e incluso algún trozo de tocino o corteza de jamón, lo que hace que, si no más ricas, desde luego las lentejas estén distintas. :P

Pdt2: Hay un hombre oculto en la foto de las lentejas. Se tarda un poco en verlo, pero una vez que lo consigues no puedes dejar de hacerlo y te preguntas ¿Como no lo ví antes? Ahí lo dejo para vuestra distracción.

Pdt3: Mi cuñado acaba de subir un par de recetas de lentejas estofadas procedentes del recetario de su abuela para chuparse los dedos.

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Escrito por polillaculinaria On febrero - 1 - 2011 Destacados Recetas