Siguiendo con las recetas procedentes de mi foro, os traigo una de Deva de un plato típico árabe que solía cocinarle su abuela.
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Siguiendo con las recetas procedentes de mi foro, os traigo una de Deva de un plato típico árabe que solía cocinarle su abuela.
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Hoy os voy a escribir la receta de una ensalada que se hace de vez en cuando mi novia para cenar. Lo mejor de la ensalada es lo fácil y rápido que es de hacer (como la mayoría de las ensaladas), pero además de estas virtudes que acabo de mencionar, la ensalada de hoy es más sabrosa de lo que suelen ser las ensaladas en general y para ello no recurre a ninguna salsa añadida (tipo mahones, salsa rosa, etc.). Sin más que añadir os dejo con la susodicha ensalada.
Antes de empezar con la receta decir que las cantidades son para una persona más o menos, considerando la ensalada como plato único de cena. En una sartén con un poquito de aceite echamos el ajo troceado, las gulas, la cayena y una pizca de sal. Cuando esté a medio hacer añadimos los palitos de mar cortados a trocitos. Mientras tanto, en un bol echamos los canónigos, y cuando las gulas estén terminadas lo introducimos todo en el bol y lo mezclamos con los canónigos. Yo no le echo más aceite ni sal porque me parece suficiente la que echo a la sartén, aunque se puede añadir más a gusto del consumidor. Espero que os guste la ensalada y que disfrutéis degustándola.
Este plato es sólo un poquito más entretenido que los huevos rellenos, y hace las delicias de los niños además de resultar especialmente vistoso. A mi me lo enseñó a hacer mi suegra, aunque, según parece, tiene un origen asturiano. El relleno que propongo es el clásico con atún, pero, las cosas como son, los huevos se pueden rellenar de las materias más insospechadas y seguir siendo estando deliciosos. Eso sí, hay que estar “de humor” para hacerlo.
Ingredientes: (1 ración de proteínas por soldadito)
Preparación:
Se cuecen los huevos durante 20 minutos, se enfrían y se pelan con cuidado. En lugar de cortarlos en mitades como para la presentación habitual de los huevos rellenos, les cortamos un trocito de la base, y les sacamos las yemas, las chafamos con un tenedor, y mezclamos la mitad de estas con el atún, una cucharada de ligeresa y un poquito de ketchup (al gusto). Con esta masa rellenamos los huevos que “plantaremos” verticales en la bandeja donde vayamos a presentarlos. Las cabezas se hacen con una aceituna pinchada en un palillo y con las tapas que quitamos a los huevos para poder sacar las yemas. Cortamos pimientos de piquillo en tiras finas y utilizamos los recortes pequeños para hacer las plumas de los sombreros y las tiras más largas para hacer los abrigos, cruzando dos tiras. Finalmente, y con un poco de paciencia y la ayuda del palillo, colocaremos las huevas de lumpo a modo de ojos (si no se tienen a mano pueden valer virutillas de chocolate, semillas de los pimientos o lo que se nos ocurra).
Variaciones:
En lugar de la cama de ensalada se pueden presentar sobre puré de patatas. En cuanto a la decoración, la disponibilidad de ingredientes o la imaginación y habilidad de cada uno son el límite. El éxito entre el público infantil está asegurado (aunque muchas veces no se comen el pimiento).
Pifias:
Sí, efectivamente, he dicho 6 huevos y en la foto sólo hay 5. El otro se quedó demasiado pegado a la cáscara a la hora de pelarlo como para hacer un soldadito presentable.
Con el fin de los Carnavales llega la Cuaresma, periodo tradicional de recogimiento, introspección y corrección de excesos. Ya muy poca gente guarda las vigilias de los viernes (e incluso miércoles), y pocos nos paramos a pensar un momento sobre nuestras vidas y lo que anda torcido o excedido en ellas. Sin embargo, muchos todavía recordamos algunos platos típicos de esta época, y, las cosas como son, conforme nos hacemos mayores los platos de cuchara van sabiendo mejor y se van enriqueciendo con ese delicado aroma que les aporta la nostalgia por un tiempo y un lugar que fueron una vez.
Con este potaje de garbanzos y acelgas, además, utilizamos una de las plantas de crecimiento espontáneo que se pueden recolectar en primavera en nuestra región.
Ingredientes: (Para 4 personas)
Para las albóndigas:
Preparación:
Se mezcla el bacalao con los ajos y el perejil muy picaditos y los huevos batidos añadiéndose pan rallado hasta que quede una masa manejable, con la que formaremos las pequeñas albóndigas que freiremos a continuación.
Para hacer el potaje, se hace un sofrito con la cebolla y el tomate, se fríen las rebanadas de pan, se ponen a remojo en vinagre, y se pone agua a calentar. Cuando el agua empieza a hervir, se echan los garbanzos, el sofrito, las albóndigas, el pan frito picado (aunque si se hace el potaje en una olla normal, se añadiría a mitad de cocción) y sal. Se deja hervir hasta que están tiernos (añadiendo el agua que pudiera faltar siempre caliente), y cuando ya están casi a punto, se añade una picada de ajos y comino. En el caso en el que se hiciese en la olla exprés, se ponen juntos todos los ingredientes (con el agua caliente) y se dejan hervir 20 minutos.
Variaciones:
En mi pueblo hay quien le pica también un huevo frito, añadiéndolo a última hora para espesar la salsa, o quien no le pone albóndigas. Yo, generalmente, prefiero este guiso sin las albóndigas, pero es cuestión de gustos.
Nota:
Es un plato que aguanta muy bien la congelación, por lo que se puede preparar con anterioridad y guardar por raciones. Además, como todos los platos de legumbres, cuantas más veces se caliente, mejor estará.
Este plato constituye un primero o una cena estupendos por muy poquitas raciones.
Ingredientes (4 personas): 2 raciones de verduras, 1’5 de proteínas, 1/2 de pan, 1 de leche y 1 de grasa por persona.
4 dientes de ajo picados
1 kg de espinacas o acelgas
4 huevos
600 ml de leche
60 g. de harina
3 cucharadas de aceite
1 cucharada de mantequilla
40 g de queso rallado
Nuez moscada, sal
Preparación:

Echamos primero la mitad de las espinacas, luego los huevos y finalmente tapamos estos con el resto de espinacas.
Se hierven las espinacas, se fríen los ajos con las tres cucharadas de aceite, se añaden las espinacas, y una vez fritas se añade la leche, la harina, la mantequilla y la nuez moscada, removiendo mientras se calienta y haciendo una bechamel “in situ” con las espinacas. Una vez que liga la bechamel, se echa la mitad de las espinacas en una bandeja de horno o un recipiente pirex, se echan los huevos y encima se coloca el resto de las espinacas tapándolos. Finalmente, se espolvorea con queso rallado y se meten al horno a gratinar a 220º 10 minutos o hasta que funda el queso.
Opcionalmente se puede añadir una pastilla de caldo al agua de hervir las espinacas, pero habrá que contarla como calorías extra.
Las albóndigas de lentejas son una manera original de comer legumbres en cenas, por ejemplo, en las que muchas veces no nos apetece comer un plato de cuchara, pero a las que llegamos con hambre de algo sustancioso o sabroso.
Ingredientes (para dos personas) 1 ración de grasa, 1/2 comodín de legumbres , 1/2 de pan, 1 de proteínas, 2 de verduras.
Para la salsa:
Preparación
Disolver la harina de lentejas en el agua fría. Poner a cocinar durante 10 minutos, retirar, agregar las yemas, la cebolla, la sal y la harina de tapioca. Formar las albóndigas, Si es necesario, añadir pan rallado hasta que sean manejables. Una vez formadas, se hornean en el microondas a máxima potencia durante 3-4 minutos.
Para hacer la salsa, se pica la cebolla y se pone a pochar tapada con dos cucharadas de aceite. Cuando empieza a estar transparente se añade el tomate picado con los ajos y las especies. Se deja hervir hasta que el tomate reduce. Cuando quedan pocos minutos para acabar, se añaden las albóndigas.
Variaciones:
Las albóndigas se pueden freir directamente y servir calientes o acompañadas con humus (ya sabemos que las diferentes legumbres se complementan muy bien entre sí, produciendo proteínas de primera calidad)
Pifias:
Si cueces las albóndigas en la salsa dentro de la thermomix sin poner la mariposa, se te harán puré la mayoría como a nosotros (un puré muy rico, pero que no eran albóndigas, así que hemos tenido que rapiñar una foto por ahí. Cuando salgan más bonitas cambiaremos la foto, que ya sabéis que los artículos del blog tienen vida propia ).